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Qué ver en China en 7 días. Pekín, Xi'an y Shanghái
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Qué ver en China en 7 días. Pekín, Xi'an y Shanghái

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China en una semana sólo se puede hacer de una manera: tres ciudades unidas por trenes de alta velocidad y ninguna concesión. Pekín, la Gran Muralla, los guerreros de Xi’an y Shanghái.

Que quede claro desde el principio: siete días en China es como ver Europa en una semana. El país tiene el tamaño de un continente y esta ruta se queda con el triángulo clásico, que es el que te da la historia -Pekín y Xi’an- y el presente -Shanghái-. Del sur, de Guilin, de Chengdu y de los pandas nos olvidamos hasta otro viaje.

Lo que hace posible el itinerario es el tren. Pekín-Xi’an son cuatro horas y media y Xi’an-Shanghái unas seis, en trenes de 300 km/h que salen cada poco rato y llegan puntuales. Reserva con antelación y llega a la estación con margen: son del tamaño de un aeropuerto y hay control de seguridad.

DÍA 1 – Pekín: Tiananmen y la Ciudad Prohibida

Pabellón de muros rojos y tejado de tejas amarillas de la Ciudad Prohibida, con la explanada de losas de piedra delante

La plaza de Tiananmen abre temprano y se entra con pasaporte y control. Desde ahí se cruza a la Ciudad Prohibida, que son casi mil edificios y una mañana completa. Las entradas son nominales y se agotan: hay que sacarlas por internet con días de margen, y sin eso no se entra.

Al salir por la puerta norte tienes enfrente la colina de Jingshan. Son quince minutos de subida y desde arriba se ve el palacio entero, con los tejados dorados alineados. Es la mejor vista de Pekín y cuesta dos euros.

DÍA 2 – La Gran Muralla y el Templo del Cielo

Tramo de la Gran Muralla serpenteando por las crestas de montañas boscosas, con una torre de vigilancia en primer plano

El día de la Muralla. Badaling es el tramo más cercano y el más lleno; yo recomiendo Mutianyu, que está a hora y media, tiene telecabina para subir y un tobogán para bajar. Si vas con más tiempo y buenas piernas, Jinshanling está sin restaurar y se camina durante horas sin ver a nadie.

Vuelve a media tarde y dedica lo que quede al Templo del Cielo. Lo mejor no es el templo, que también: es el parque, lleno de gente mayor jugando a las cartas, bailando y cantando ópera en grupo. Ahí se ve Pekín de verdad.

DÍA 3 – Palacio de Verano y hutongs

El Puente de los Diecisiete Arcos del Palacio de Verano reflejado en las aguas en calma del lago Kunming

Por la mañana, el Palacio de Verano: un lago enorme, un corredor pintado de setecientos metros y el barco de mármol que mandó construir la emperatriz Cixi con el presupuesto de la marina. Se llega en metro y se pasan tres horas sin darte cuenta.

La tarde, en los hutongs de Gulou: los callejones de casas bajas que quedan del Pekín antiguo, alrededor de las torres de la Campana y del Tambor. Se recorren andando o en bici, y son el contraste exacto de las avenidas de ocho carriles del resto de la ciudad.

DÍA 4 – Tren a Xi’an: muralla y Barrio Musulmán

La muralla medieval de Xi'an vista desde su paseo superior, con las almenas a los lados y una torre al fondo

Tren de la mañana a Xi’an. Fue la capital de trece dinastías y el final de la Ruta de la Seda, y conserva la única muralla completa que le queda a una ciudad china: catorce kilómetros que se hacen en bici en hora y media, alquilada arriba.

Por la noche, el Barrio Musulmán. Es la zona de la comunidad hui, con una gran mezquita construida como un templo chino y una calle de puestos de comida que es la mejor cena del viaje: roujiamo, fideos biang biang y brochetas de cordero con comino.

DÍA 5 – Los Guerreros de Terracota y tren a Shanghái

Filas de guerreros de terracota a tamaño real alineados en los corredores de tierra de la fosa excavada de Xi'an

Los guerreros están a una hora en autobús desde la estación de tren. Son tres fosas: entra primero en la 2 y la 3 y deja la 1 para el final, que es la del ejército formado y la que quita el sentido. Ninguna cara se repite: son ocho mil figuras y ocho mil retratos.

De vuelta a la ciudad, la Pequeña Pagoda del Ganso Salvaje y el Museo de Historia de Shaanxi si da tiempo. Tren de la tarde a Shanghái y a dormir allí.

DÍA 6 – Shanghái: el Bund, Yuyuan y Pudong

Los rascacielos iluminados de Pudong al otro lado del río Huangpu, vistos de noche desde el Bund

El Bund es el paseo del malecón, con los edificios coloniales a la espalda y los rascacielos de Pudong enfrente. De día para las fachadas y de noche para las luces, que se apagan sobre las once. Detrás empieza Nanjing Road, la calle comercial.

Al sur está el jardín Yuyuan, del siglo XVI, y el mercadillo que lo rodea. Y por la tarde se cruza el río a Pudong, a subir a la Torre de Shanghái, que con 632 metros es el segundo edificio más alto del mundo. Sube antes del atardecer y quédate a que se encienda la ciudad.

DÍA 7 – Concesión Francesa y agua

Calle arbolada de la antigua Concesión Francesa de Shanghái, con plátanos y casas bajas de ladrillo

El último día, la antigua Concesión Francesa: calles con plátanos, casas bajas de ladrillo, cafeterías y las galerías de Tianzifang. Es la parte más tranquila de la ciudad y la que más me gusta. A un paseo está el Museo de Shanghái, que es gratis y muy bueno.

Si prefieres salir, Zhujiajiao es un pueblo de canales a una hora en metro y autobús, y da para media jornada. Vuelta al centro y al aeropuerto en el Maglev, que hace los 30 kilómetros a Pudong en ocho minutos a 300 por hora.

Lo práctico

Tren de alta velocidad chino detenido en el andén de una estación moderna

Visado

China abrió la entrada sin visado para los españoles y varios países europeos, con estancias cortas de turismo, y ha ido prorrogando la medida año a año. Es una de esas cosas que cambian de un mes para otro, así que comprueba las condiciones vigentes en el consulado antes de comprar el vuelo y no te fíes de un artículo, este incluido.

Internet, mapas y pagos

Cuándo ir

Abril, mayo, septiembre y octubre. El verano en Xi’an y Shanghái es húmedo y duro, y el invierno en Pekín baja de cero. Evita la primera semana de octubre -la Semana Dorada, cuando viaja el país entero- y el Año Nuevo chino si no quieres pagar el triple.

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